Mientras menos entiendo lo que soy más me alejo de lo que era

sábado, 3 de noviembre de 2012

Dia de Muertos

Probablemente sea una de mis fechas favoritas en el calendario y por las cuales amo ser mexicana.
No sé por cual razón sea conocido el humor de los mexicanos, no es ácido como el de los Ingleses, ni absurdo como el de los Estadounidenses, sin embargo hay algo muy especial y es que nos reímos de la muerte.

Nos reímos tanto que la celebramos, la mitificamos de una forma muy especial. Creemos en que el 1ro y 2do de Noviembre los "Santos Difuntos" regresan a la Tierra, porque tienen permiso, y es momento de darles de nuevo la bienvenida, de sentirlos cerca y aun parte de nosotros. Les ofrecemos comida y luz para guiar su camino, les hacemos saber que no los olvidamos, que siguen aquí, a nuestro lado.

Los mercados se llenan de flores de cempasuchil (que mi madre detesta), se respira ese aroma que caracteriza el día, el aroma de incienso, un incienso tan especial como la muerte. Los mercados se visten de papel picado de colores y dulces... Dulces en forma de calavera, en forma de muerte, tan dulces y empalagosos que hasta parecen vida.

Ni Navidad me emociona tanto con sus luces y su ponche, no logra hacerme sentir tan viva como el Día de los Muertos, ¡qué ironía! Lo sé, sin embargo, la muerte es algo tan natural y tan nuestro que no podemos negarlo, ¿que mejor que disfrutarlo riendo? ¿Qué mejor que ser mexicano para reirme de ello? Nada, ni la muerte.

 
 
 
 
"Nadie nace sabiendo, que morir también es ley de vida"
-Jorge Drexler

Mon ami

Amigo mío, hablemos de frente, déjeme decirle antes que nada que lo quiero. Que secretamente bendigo al destino, bendigo que lo haya puesto en mi camino. Y puede parecer loco, y puede parecer curioso que hoy yo esté aquí escribiéndole los versos que tal vez no ha de leer pero que me nacen, sólo para usted.

No se asuste si cuando me habla parezco lejana, es sólo que lo imagino conmigo, lejos y hablándome al oído. No se asuste si parece que tengo miedo de ser su amiga, es sólo que mi alma se encuentra tan rota, tan mal herida que me altera de pronto el hecho de tenerlo tan cerca, el hecho de ser su amiga.

Y si algún día no puede dormir, no dude en marcarme que en mis labios se mecen, medio adormiladas, las palabras de un viejo escritor. Pues amablemente podría leerle un cuento de Edgar Allan Poe, y si no le gusta tal vez uno de Carlos Fuentes pero si aun así es mucha muerte reciente, podría leerle un capítulo de Alice in Wonderland para que sueñe con el confuso Jabberwocky pero si es muy surreal para usted podría contarle una historia referente a Talpa pero si tampoco le gusta la realidad de Juan Rulfo tengo un cuento de Inés Arredondo esperando por usted. Y si terminando el cuento aun no tiene sueño podría recitarle poesía, Aquel primer poema que me hizo llorar, Nocturno a Rosario pero si Manuel Acuña no lo complace, podría decirle que "puedo escribir los versos más tristes esta noche" y si Pablo Neruda no complace su exigente oído, podría recitarle mi poema favorito El futuro y si no es suficiente podría leerle una Carta a una señorita en Paris para que imagine cómo es vomitar conejitos. No, no me cansaría de leerle toda la noche mon ami. Pero si terminando mi repertorio de cuentos y poemas sigue usted despierto entonces podré decirle lo que por usted siento, tal vez así caiga dormido y siga sin entender que en verdad lo quiero.

Por favor, no crea que estoy loca. O tal vez sí, estoy volviéndome loca por usted, amigo mío. Por besarle la boca y sentirle a lado mío, Tan mío... Tan usted que me provoca, estas ganas de desearlo mío.

Siéntese un momento y hablemos de frente que hoy le digo ¡bienvenido, amigo mío!

 
Cuando las cosas suceden de pronto y sin saber cómo,
es cuando olvidas lo que eres y eres lo que no quieres olvidar.
A usted amigo mío que llego a mi vida sin avisar
y que poco a poco me ha convencido de ser amiga suya y tal vez algo más...