Me gustas como para observarte mientras duermes, como para cantarte al oído, en voz baja, una canción que hable sobre amores, de esos que parecen no tener final.
Me gustas como para descansar sobre tu pecho y escuchar tu corazón, latiendo, latiendo siempre. Como para robarte el primer suspiro de la mañana, como para pensarte a diario, cerca, lejos, conmigo, sin mí, pero pensarte.
Me gustas como para volverme loca de la vida, como para despojarte de la boca ese beso que espera, por mí, por otra, me gustas para hacerte mío, como para que la mañana me sorprenda pensando en ti.
Me gustas como para tomarte de la mano y llevarte lejos, en silencio, caminando. Como para salvarte de ti mismo, como para encontrarte, como para tratar de hacerte feliz, aunque llores de la felicidad.
Me gustas como para soñarte por las noches y por las mañanas, y tal vez hasta por las tardes. Como para imaginarte a mi lado, ahora, después, inclusive como para que nunca te vayas. Me gustas como para decírtelo, como para confesarte que tú sonrisa es por mucho lo mejor que me ha pasado, como para ocultarte que me encantas cuando despiertas, cuando te duermes, cuando te tengo, cuando me tienes.
Me gustas como para olvidarme del tiempo en tu cama, como para compartir contigo mis días malos y mis noches buenas. Como para devorarte la calma y regalarte un poco de mi caos. Como para sorber café a tu lado acompañado de esas típicas pláticas intelectuales, como para mirarte a los ojos mientras me dices no sé qué.
Me gustas como para leerte cuentos y poesías en tus noches de insomnio, como para prepararte un té si algún día te enfermas, como para escucharte cuando ya no puedas callar lo que te pasa.
Me gustas como para crecer a tu lado, como para creer por un momento que en esta vida no es del todo mala, como para sentirme fuerte y poder seguir viviendo, Como para que mi vanidad crezca, como para lucir bonita para ti, nada más para ti.
Me gustas como para cocinarte, aunque no sepa. Como para dejar mi orgullo de lado, como para invitarte a salir aunque no aceptes, aunque estés cansado de mi insistencia. Me gustas como para enojarme sin que sea por ti, como para comprarte bombones y como para pararme en la esquina a la que, sé muy bien, no llegarás.
Me gustas como para darte lo mejor de mi vida, como para llamarte -amigo, compañero, amante, amor mío-, como para regalarte mi tiempo y todo aquello que jamás le he dado a alguien, como para escribirte, como para dejarte intacto en el tiempo, en papel, en mi memoria.
Me gustas como para dedicarte estas palabras...
"If I had a world of my own, everything would be nonsense. Nothing would be what it is because everything would be what it isn't. And contrary-wise; what it is it wouldn't be, and what it wouldn't be, it would. You see?" -Lewis Caroll (Alice in Wonderland)
Mientras menos entiendo lo que soy más me alejo de lo que era
sábado, 9 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
El hoyo negro
Eres un hoyo negro que consume a mi paso aquello que llamo vida, aquello que he guardado en lo más profundo de mi universo, tan secreto, tan preciado, lo he guardado recelosamente y así de la nada lo absorbes, te lo tragas, como sin darle importancia, como si fuera tuyo y aun así, tan tuyo, me lo arrebatas. Como si fuera luz y tú, mi hoyo negro, ojos que la ven por primera vez.
No paras nunca, no te sacías nunca, y sé muy bien, nunca lo haras. No estás tranquilo pero no te mueves, esperas a que las cosas lleguen y las transformas, y las mueves a tu gusto. Creas y deshaces, juegas a ser Dios pero no lo eres, no eres más que un hoyo negro que después de crear se traga su creación y la desaparece. Y aun así no estás conforme, no es suficiente, no crees merecer tan poco ¿tan poco? Si absorbes todo, si no dejas nada, si encuentras en el lugar menos indicado lo que no quieres encontrar.
Le devoras la paz al universo, en ti no existe compasión, tu ego no permite que te detengas y veas tu propia oscuridad, esa que tratas de negar absorbiendo la luz de quien te rodea, de quien amablemente te intenta iluminar, tu ego es tan grande que hasta parece que es él quien aniquila todo a su paso, pero sé que no es así, porque te conozco, porque no hay otra palabra que te defina, la he buscado pero poca es la luz que me queda para encontrarla. Eres un hoyo negro que nunca se llenará, que siempre exigirá más, más, más, ¡MÁS!
Y si es verdad que lo eres, prefiero aceptar tu ausencia a estar presente el día en que la explosión sea inevitable.
No paras nunca, no te sacías nunca, y sé muy bien, nunca lo haras. No estás tranquilo pero no te mueves, esperas a que las cosas lleguen y las transformas, y las mueves a tu gusto. Creas y deshaces, juegas a ser Dios pero no lo eres, no eres más que un hoyo negro que después de crear se traga su creación y la desaparece. Y aun así no estás conforme, no es suficiente, no crees merecer tan poco ¿tan poco? Si absorbes todo, si no dejas nada, si encuentras en el lugar menos indicado lo que no quieres encontrar.
Le devoras la paz al universo, en ti no existe compasión, tu ego no permite que te detengas y veas tu propia oscuridad, esa que tratas de negar absorbiendo la luz de quien te rodea, de quien amablemente te intenta iluminar, tu ego es tan grande que hasta parece que es él quien aniquila todo a su paso, pero sé que no es así, porque te conozco, porque no hay otra palabra que te defina, la he buscado pero poca es la luz que me queda para encontrarla. Eres un hoyo negro que nunca se llenará, que siempre exigirá más, más, más, ¡MÁS!
Y si es verdad que lo eres, prefiero aceptar tu ausencia a estar presente el día en que la explosión sea inevitable.
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