Mientras menos entiendo lo que soy más me alejo de lo que era

lunes, 14 de enero de 2013

Aprendiendo a aprender.

Ya aprendí a no confiar en la gente, y aprendí a no creer en esos amores que se planean eternos.
También aprendí que los amigos no son hermanos porque muchas veces ni amigos son,
aprendí a no tender la mano a cualquiera que pueda irse sin decir Adiós.
Ya aprendí a hablar sólo cuando preguntan y tal vez a mentir cuando no quiero dar una explicación.
Aprendí que las personas no son indispensable y aprendí a callar esas miradas que delatan a un viejo amor.
Ya aprendí a mirar al conejo en la luna, y aprendí que la gente olvida lo que ha vivido.
Y lo único que no he aprendido es a aceptar lo que no quiero escuchar.
Porque aprendí que mi vida no se cuenta por estaciones sino por amores,
y aprendí que la soledad es buena, siempre y cuando se quiera estar así... Solo.
También aprendí que mi perro ha sido más leal que muchas promesas,
y aprendí que estas se juran con la boca y se quiebran con el tiempo.
Aprendí que si se encuentra lo que no se busca, duele,
pero que cuando se encuentra lo que se busca, a veces no es lo que se merece.
Aprendí que la gente en ocasiones no es lo que parece,
ni lo que dice ser, ni lo que en el fondo es, ni lo que de ella deja conocer.
Ya aprendí a ocultar lo que siento, y a correr sin destino cuando me siento en peligro,
aprendí que todo se cae a pedazos y que se necesita calma para volver a acomodarlo.
Me enseñaron que del caos se crea el orden, y que Dios no está arriba, y que el diablo se esconde,

y que el miedo es eterno, y que el cielo es profundo... como los ojos del tiempo..
Aprendí a burlar los sentimientos, y a reír de esos momentos, que marcan y matan.
Aprendí de vieja que el tiempo vuela, y no regresa.
Lo único que no aprendí es a aceptar cuando dices que no me amas,
pero estoy aprendiendo a aceptar cuando dices que eres feliz... lejos de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario