Mientras menos entiendo lo que soy más me alejo de lo que era

miércoles, 6 de febrero de 2013

El hoyo negro

Eres un hoyo negro que consume a mi paso aquello que llamo vida, aquello que he guardado en lo más profundo de mi universo, tan secreto, tan preciado, lo he guardado recelosamente y así de la nada lo absorbes, te lo tragas, como sin darle importancia, como si fuera tuyo y aun así, tan tuyo, me lo arrebatas. Como si fuera luz y tú, mi hoyo negro, ojos que la ven por primera vez.
No paras nunca, no te sacías nunca, y sé muy bien, nunca lo haras. No estás tranquilo pero no te mueves, esperas a que las cosas lleguen y las transformas, y las mueves a tu gusto. Creas y deshaces, juegas a ser Dios pero no lo eres, no eres más que un hoyo negro que después de crear se traga su creación y la desaparece. Y aun así no estás conforme, no es suficiente, no crees merecer tan poco ¿tan poco? Si absorbes todo, si no dejas nada, si encuentras en el lugar menos indicado lo que no quieres encontrar.
Le devoras la paz al universo, en ti no existe compasión, tu ego no permite que te detengas y veas tu propia oscuridad, esa que tratas de negar absorbiendo la luz de quien te rodea, de quien amablemente te intenta iluminar, tu ego es tan grande que hasta parece que es él quien aniquila todo a su paso, pero sé que no es así, porque te conozco, porque no hay otra palabra que te defina, la he buscado pero poca es la luz que me queda para encontrarla. Eres un hoyo negro que nunca se llenará, que siempre exigirá más, más, más, ¡MÁS!
Y si es verdad que lo eres, prefiero aceptar tu ausencia a estar presente el día en que la explosión sea inevitable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario