Huele a flores,
flores que embriagan y se marchitan,
flores que mueren y no resucitan.
Huele a las flores
que un día tuvieron vida,
de las que hoy sólo el aroma y el recuerdo brindan.
Esas flores que llenaron mi mundo de alegría,
esas que se abriendo cuando llegó la luz del día.
Esas mismas flores,
las que murieron el día de tu partida.
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