Hoy te alejo de mi vida como hace tiempo debí hacerlo.
Hoy construyo mi barrera, la que nos separará eternamente.
Te devuelvo tus caricias y tus palabras, esas que el viento se ha llevado ya muy lejos.
Hoy dejo en tu puerta tus canciones y tus sueños, esos en los que yo también soñé.
Hoy dejaré tus besos en mi olvido, tu cuerpo que sólo manchó el mío.
Después de hoy no me pidas que regrese pues tus mentiras han hecho mucho daño.
Y si mañana recuerdas que alguien te amo no creas que fui yo, no después de hoy.
Desde hoy mis ojos no volverán a llorar por ti,
pues hoy se cansarán de llorarte, de extrañarte, de sagrar se cansarán.
No esperes que hoy te escriba esos versos que suenan bonito, que expresan cariño,
no te canses al buscar y no encontrar aquí alguna palabra que te confirme que te amo
porque desde hoy ya no lo hago.
Hoy se cansará mi mente de recordarte, de encontrarte a cada paso.
Hoy mis manos se han cansado de escribirte, de no encontrarte.
Y tanto se han cansado que estas son las últimas palabras que te escribo.
Este
adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojala,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por ti.
este nunca no esconde un ojala,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por ti.
Joaquin Sabina
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