Mientras menos entiendo lo que soy más me alejo de lo que era

martes, 21 de mayo de 2013

Y Tar, Tar tan sólo estaba en su cabeza.

La noche llegó y con ella el recuerdo, lo recordó como quién recuerda al fin algo que creía olvidado. Tembló de miedo. Creía haberlo olvidado. 
Él la olvidó y no pudo volver a recordarla. Caducó el amor que por ella sintió, sus palabras dejaron de nombrarla. El corazón ya no le vibraba, o al menos no por ella.
Ambos se asomaron por la ventana, observaron la misma luna y los cubrió el mismo cielo, sin embargo, sus almas ya no se pertenecían, el universo que ahora construían ya no era el mismo que en su tiempo los fusiono.


-La luna era más bella en sus ojos. -Pensó ella. 
-Ahora la luna brilla más -Pensó él.

Nada tenían que perder ahora, el ya había perdido el amor que sentía, ella al amor de su vida, pero seguían caminando como quién sabe que no tiene mucho sentido hacerlo, con la esperanza de que en algún momento todo quedará en el pasado y se podrá regresar al recuerdo sin salir de él con yagas en el alma.
Hoy ella camina con los pies sobre la acera, ausente vaga, su mente se encuentra muy lejos de lo que observan sus ojos perdidos, irreconocibles. Él viaja de la mano de alguien, con la mirada enamorada y los pies flotando a un palmo del suelo, caminando hacia donde sus ojos miran.

Él dejó de mirarla. Nunca la miró.

Tal vez después de todo él tenía razón cuando le dijo -Y Tar tan sólo estaba en su cabeza.

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